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Somos más que un ‘grito de guerra’

¿Qué le celebramos a nuestra bandera? Significados infinitos se ocultan tras tres franjas de colores

Aunque somos realmente personas ‘del mundo’ y no exclusivamente de aquel lugar donde fuimos concebidos, hoy a nosotros, los mexicanos, nos toca rendirle patria a nuestro máximo símbolo; ese pedazo de identidad ondeante que eriza la piel a quien lo ve en lo alto de algún cielo o en donde dos o más se juntan a celebrarlo. Y ¿qué le celebramos a nuestra bandera? ¿Qué le da tanta importancia a este día en especial? Póngase cómodo, querido lector, que pretendo robarme su atención por un buen rato.

Verde de esperanza e independencia; blanco de unidad y pureza; rojo por la sangre derramada; la profecía de un águila devorando una serpiente. Significados infinitos se ocultan tras tres franjas de colores y un par de animales. Sin embargo, aunque somos producto de nuestro pasado y los acontecimientos que ocurrieron dentro del mismo, el día de hoy no celebramos una guerra que, irónicamente, nos brindó paz, pues somos mucho más que eso. Somos más que una serie de estrategias violentas que, en aquel entonces, eran la forma más efectiva de operar. Somos más que ‘un sonoro rugir del cañón’. Así es, señores; mientras más pensemos que varias batallas definieron y siguen definiendo el sentido de ser mexicanos, nunca podremos salir de tanta corrupción, inseguridad y malas decisiones, que son el claro reflejo de querer revivir un pasado que debemos llevar en la mente, más nunca en las acciones. No de nuevo…

En este día que hace 77 años fue conmemorado oficialmente, más que unirnos para agradecer y admirar esta tierra que nos acogió, lo importante es la sensación de pertenencia que se palpa al saber que tenemos todos algo en común; que, hoy y siempre, todos somos México. Somos cada hombre y mujer trabajadores, estudiantes dedicados, entornos naturales, arquitectura magistral, atardeceres sobre las montañas, espíritu transformador, poesía, magia, gastronomía única, potencial visionario, nobleza humana, tradiciones y festividades, raíces indígenas, reencuentros y servicio a la comunidad. Somos todo aquello que queramos ser, y estamos reflejados en cada uno de los detalles y situaciones que existen y ocurren día tras día en nuestro territorio.

Por lo tanto: Sí, México somos nosotros y nosotros somos quienes lo representamos con acciones y pensamientos, yo me pregunto: ¿Qué queremos que el mundo entero piense de nosotros? ¿Cómo queremos ser vistos? ¿Cómo ex sumisos cuyo mérito fue levantar un arma? ¿Cómo códigos rojos y fraudes políticos, económicos y sociales? ¿Cómo individuos cuyo estereotipo mundial es ir montados sobre un burro, portando un gigantesco sombrero y un bigote tupido? ¡Ya basta de eso! Los gritos de guerra terminaron hace un buen tiempo para comenzar a vibrar con gritos de talento, creatividad, derechos humanos y sentido de responsabilidad ciudadano.

Quizás este escrito sea leído sólo por unos cuantos, incluso por uno solo; pero, para poder cambiar y mejorar las circunstancias en las que vivimos, con hacer pensar y reflexionar a una de tantas consciencias y mentalidades es más que suficiente. Bendita bandera mexicana que nos amparas y recibes en cualquier lugar y en cualquier momento; pero más benditos aquellos que se ven en ella y que se saben orgullo y vida de lo que en verdad simboliza, pues el valor que reside en ese inmenso trozo de tela, finamente pensado y creado, se forja con cada segundo que va pasando, con cada mano que vamos ayudando y con cada momento en que engrandecemos a nuestra patria al saber que somos la máxima expresión de un “¡Viva México!” que llevamos firmemente tatuado en el corazón. 

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