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Menudo-gate

Ya no me quedó muy claro quién fue el que quedó peor parado

Adoradores como son del “qué dirán”, fervientes creyentes de la imagen y no del contenido, populistas hasta la médula y alejados del común de la gente, dos de nuestros más insignes politicazos coahuiltecos, nos dieron en días pasados la dosis semanal de nota idiota: el menudo-gate.

Si te lo perdiste, te lo platico: al virtual candidato a gobernador del estado y finalista (por no decir perdedor) de la misma carrera hace 6 años, se le ocurrió subir en sus redes sociales la foto de un suculento menudo con alguna expresión del tipo de que estaba disfrutando eso o algo así; al fin en campaña, quiso hacer un fácil click con los miles de coahuilenses que por media mañana de un viernes, luego de nuestro acostumbrado y querido jue-bebes, estarían almorzando o en su defecto añorando, el suculento platillo que tantas propiedades le hemos dado en el argot del desvelo mexicano y que a nadie fuera de nuestra patria le quedan claras.

Todo bien hasta ahí, pero eso sí, con la escasa credibilidad que un tipo así pueda tener de ser pueblo, razita o camarada de verdad cuando no ande en campaña. Pero la primera carcajada vino cuando alguien sacó, por la misma y venenosa vía de las redes sociales, la fotografía con santo y seña del sitio web de dónde el candidote se había fusilado la foto del menudo que, entonces entendimos, ni siquiera lo probó; vamos, ni siquiera estuvo en su presencia.

Y ahí habría parado el asunto. De no ser porque algún otro inteligentote, le susurró al oído a alguien cuya investidura no debería ser devaluada en andar haciendo payasadas, que se bajará a una pelea callejera y subiera una auténtica foto de un menudo realmente ordenado en un sito de la capital del estado, para mayores señas, de ahí dónde muy bien habría quedado el gobernador comiéndose unos tacos de tortilla maíz amarilla, tacos que sí son de lo mejor en la región.

Que un gobernador se ponga a darle de patadas a un candidato Pitufo, aún sea de forma inocentona o juguetona, se me hace como cuando vienen Luis Hernández o Cabrito Arellano a jugar fútbol en los campos llaneros y además de la cerveza al final del juego, se quieren llevar el campeonato de goleo ante la horda de señores que cuentan con más canas que pelo, con más panza que hombros, con más ganas que técnica.

Pero bueno, así las cosas en nuestra tierra. Al final del Menudo-gate ya no me quedó muy claro quién fue el que quedó peor parado: el que pretendió bajar del olimpo con una falsa foto para acercarse a quienes lo evitan; o aquel que, con toda la ventaja de preparar el golpe mediático y de color, de darle credibilidad a una foto, aunque nunca al timming, y pudiendo presumir conocimiento del sentir del verdadero hombre de a pie, terminó por equivocarse casi igual que su imaginario adversario. Porque, estarás de acuerdo estimado lector, que todos sabemos en Saltillo que los tacos son en Los Pioneros… pero el Menudo, poooorrr favor señores asesores del señor gobernador, ese es en el Morucho, ahí con Don Pablo.

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